Mi primer blog: una nueva ventana al mundo

¿Será que el primer blog es como el primer amor? No lo sé, sólo espero que, a diferencia del segundo, sea perdurable. Que dure no como Gadafi o Castro en el poder, ni como las secuelas de un terremoto, ni mucho menos como la cicatriz de una herida. Más bien deseo que se grabe en las mentes de quienes me leen y en los corazones de las personas que, aunque sea sólo una vez, hayan sido cautivadas por alguna línea perdida en el frenesí de mis textos. Espero también contribuir permanentemente a la crítica y, sobre todo, a la generación de nuevas ideas y soluciones para los problemas más acuciantes de nuestras naciones. Creo firmemente en que cada uno de nosotros puede, mediante un profundo esfuerzo intelectual, práctico y espiritual, crear y transformar la realidad en la que vivimos. Creo, ante todo, en el ser humano.

A propósito del lugar donde nací, siempre recuerdo a Marguerite Yourcenar, quien a través del emperador Adriano sentenció: “El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde lanzamos una mirada inteligente sobre nosotros mismos”. Tal vez sea por esa razón que he decidido escribir mi primer post en español.

Más allá de mi nacionalidad, hay una pregunta que no deja de perturbarme: ¿Quién soy? Definitivamente hoy tengo una mayor conciencia de mí mismo y del mundo que me rodea. Tengo objetivos claros y estoy dispuesto a dar la vida por ellos. Sin embargo, como muchos de ustedes comprenderán, la respuesta a dicha pregunta no es sencilla y, muy probablemente, la incógnita en torno a ella me perseguirá hasta el último de mis días. Por ahora, dejaré que sea José Vasconcelos el que ilustre cómo me siento al respecto:

“Cierto día, comprando confites en Eagle Pass, me vi el rostro reflejado en una de esas vidrierías convexas que defienden los dulces del polvo. Antes me había visto en espejos distraídamente; pero en aquella ocasión el verme sin buscarlo me ocasionó sorpresa, perplejidad. La imagen semiapagada de mi propia figura planteaba preguntas inquietantes: ¿Soy eso? ¿Qué es eso? ¿Qué es un ser humano? ¿Qué soy?”

Poco importa ahora de donde venga o quién soy: eso probablemente se lea entre líneas conforme avance el tiempo. Muchos de ustedes ya me conocen, o al menos eso presumen. Lo único que deben saber es que me encuentro en el momento más creativo de mi vida, en el más fértil y en el menos egoísta. Quizá valga la pena señalar que todo esto coincide con un nuevo proyecto de vida. Viviré en un nuevo país, en una nueva ciudad, lo cuál conlleva de forma implícita nuevas experiencias, personas, metas y, por qué no, nuevos amores.

Por último, les dejo una imagen que resume la verdadera razón de ser de este blog. No encontré por ningún lado una imagen de la “realidad” y nunca la iba a encontrar (cada cabeza es un mundo, dicen, y hay tantas “realidades” como personas en el mundo). En cambio, encontré una de nuestro planeta. Sí, es redondo, eso ya lo sabía Cristóbal Colón en el siglo XV. Lo que quiero decir es que el cuestionamiento de uno mismo es, ante todo, el cuestionamiento del mundo en el que vivimos.

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