Política Económica en México: La Otra Historia de América Latina

Introducción

Durante la década pasada, los exportadores de materias primas se beneficiaron del aumento en la demanda de algunos mercados emergentes y, en consecuencia, del alza de precios. Sin embargo, la crisis financiera global ha desatado una serie de cuestionamientos sobre la fortaleza de su estructura económica. Países latinoamericanos como Brasil, Argentina, Ecuador y Venezuela, tenderán a ser más vulnerables ante la desaceleración de la economía mundial a raíz de sus problemas estructurales.

Por lo tanto, los gobiernos de la región estarán bajo presión para impulsar las reformas necesarias ante una economía con menor vigor y ante el surgimiento de una nueva estructura social. El tipo de ajuste que lleven a cabo dependerá de factores geopolíticos y domésticos, como la posición geográfica, el capital político de la clase gobernante y la estructura económica.

Gran parte de las economías emergentes mudarán a otros modelos económicos conforme los países industrializados  sean incapaces de proveer proyectos viables de desarrollo. América Latina, una región históricamente bajo la esfera de influencia de Estados Unidos, probablemente continuará adoptando –en su mayoría– un modelo económico caracterizado por una fuerte presencia del Estado, así como un proteccionismo comercial dirigido a cuidar intereses domésticos.

Mientras otros países de la región optan por una economía cada vez más controlada por el Estado, México continuará desarrollando una respuesta diferente frente a la desaceleración mundial, especialmente en una época en la que su economía de mercado comienza a pagar dividendos. La economía de México se encuentra de nuevo en una fase distinta del ciclo económico y está creciendo más que otros países latinoamericanos, a pesar de la crisis en países industrializados.

La posibilidad de mantener esta tendencia dependerá de la capacidad y la voluntad de los actores políticos para concretar reformas estructurales pendientes y de la recuperación económica en Estados Unidos. Un crecimiento sostenido será determinante para implantar un nuevo paradigma en el hemisferio y para convertirse en un socio estratégico de los Estados Unidos, un país que podría encontrar soluciones a sus problemas de deuda y estancamiento económico a través de una relación más proactiva con América Latina.

Mexico’s Economic Policy: Latin America’s Other Story

A brief introduction

 

Commodity exporters had profited from the price boom that occurred over the last decade, but the recent fall in demand amid the global financial crisis hit their economies and unleashed a series of concerns. That is particularly the case in some countries in Latin America, such as Brazil, Argentina, Ecuador, and Venezuela, where deep structural problems will make them more vulnerable amid a weak global environment.

As a result, policymakers in the hemisphere are urged to carry out much-needed reforms, as they will face slowing growth and increasing demands from new constituents. The type of adjustment they embrace will be a result of geopolitical and domestic factors, such as the geographical position, the political capital of incumbents, and the economic structure.

Most emerging economies will transition to different economic models, as the developed world fails to provide a consistent path towards growth. Latin America, a region historically under the influence of the US, would probably continue to embrace a state-led economy, and seek protectionism to defend domestic interests.

Highly misread by many analysts, Mexico will adopt a different response to global economic slowdown, especially at a time when its pro-market economic model and location is starting to pay off. The economy of Mexico is again in a different phase of the business cycle relative to other countries in Latin America, and is growing stronger despite the crisis in the developed world.

The extent to which Mexico is capable to maintain this trend will depend on the new government’s ability and willingness to advanced long-postponed reforms and on the economic recovery of its northern neighbor. It will be critical to determine whether the country is ready to lead a new trend in the Americas and become a relevant strategic partner to the US, a country that could find solutions to its domestic economic problems by formulating a more proactive relation with Latin America.